Como explico en la página de bienvenida de esta casa servidor se dedica a escribir de forma profesional para varias publicaciones tipo blog con las cuales llegamos a un número muy importante de personas. Somos conscientes de ello por lo que, aunque puedo escribir de lo que me da la gana y opinar sin tapujos, tenemos que andar con cierto cuidado si no queremos terminar metiéndonos en berenjenales legales.

Pues bien, hay una cuestión que me “atormenta” desde hace tiempo relacionada con esto de hasta donde llega nuestra libertad de publicación. En teoría el tope, para todos, está aquí:

Según la Organización Foro de la Libertad, los sistemas jurídicos, y la sociedad en general, reconocen límites a la libertad de expresión, en particular cuando la libertad de expresión de los conflictos con otros valores o derechos. Limitaciones a la libertad de expresión puede seguir el “principio de daño” o el “principio de delito”, por ejemplo en el caso de la pornografía o el “discurso del odio”. Limitaciones a la libertad de expresión puede ocurrir a través de la sanción legal y / o la desaprobación social.

Digo en teoría, ya que no sé muy bien por qué a algunos en España se les permite sobrepasar los límites de la libertad de expresión por mucho constantemente y no les pasa absolutamente nada. Para muestra ahí va el último capítulo emitido del programa “Es la mañana de Federico” capitaneado por el periodista Federico Jiménez Losantos, durante el que dice, por ejemplo y para los que no tengan ganas de pasar el mal trago de comerse este bodrio, cosas como estas:

  • [Minuto 11:35 sobre el Juez Baltasar Garzón Real]: Pero yo creo que lo mejor es que se recuerde quién pagó la plataforma de apoyo que se creó en Internet para que le dieran el premio Nobel de la Paz al juez de botín. Del botín hay que decir, no de botín, si no del botín, porque sólo a Emilio Botín le sacó 50 millones de pesetas, o sea…”
  • [Minuto 12:10 sobre el Juez Baltasar Garzón Real]: o directamente la prevaricación para llevarse la pasta. La extorsión a un banquero

No soy jurista aunque creo que no me confundo mucho si afirmo que acusar de prevaricador y extorsionador al juez titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 es delito, pero resulta que al señor Losantos nadie le pide cuentas por realizar tales acusaciones. Ahora imaginemos lo que me pasaría a mi si en por ejemplo ALT1040 digo lo mismo que este periodista sobre Garzón: 10 a 1 a que nos llega burofax solicitando la retirada inmediata de semejantes falacias o directamente comunicación judicial en la que se nos acusa de incurrir en vaya usted a saber cuantos delitos.

Y este periodista, Federico Jimenez Losanto, que todos los días insulta y acusa a importantes cargos políticos desde hace años, es el culpable de la cuestión que decía me lleva atormentando desde hace tiempo ¿por qué para Jiménez Losantos la libertad de expresión es ilimitada y para otros muchos no?. Se me ocurren varias posibles respuestas pero me las quedo ya que lo que me gustaría sería leer en los comentarios las vuestras.

Finalmente termino diciendo que me parece una vergüenza suprema, y sobre todo un peligro, que actualmente “todo valga” para algunos a la hora de ejercer su libertad de expresión. Esto está quitándole valor a un derecho fundamental y creando agravios comparativos para con las millones de personas que a día de hoy expresan opiniones gracias a la red (por poner dos consecuencias así a bote pronto).

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