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Hace undos días se me presentó la ocasión de colaborar con eldiario.es, ese medio nativo de la red de reciente creación que ha conseguido, entre otras cosas, reunir a muchas firmas que admiro (Isaac Rosa, Iñigo Sáenz de Ugarte, Ignacio Escolar, Jordi Pérez Colomé etc etc) y con el que también comparto valores. Así que aunque sigo enfocado en sacar adelante mi tienda de regalos especiales desdegaiaconamor.com, no pude resistirme y escribí una pieza para el citado medio.

La misma se titula “Lo que internet le debe al porno” y en ella, a través de una visión general, muestro cómo la pornografía, especialmente la industria pornográfica, ha apartado muchas cosas buenas a la red. Dejo a continuación el texto completo del artículo, espero que os guste.

La pornografía, casi tan vieja como el mundo, le debe en gran medida a la tecnología, y a internet en particular, haber alcanzando las cotas de expansión con las que cuenta hoy en día. Una de las razones, de las principales en este caso, es que se trata del ecosistema perfecto para consumirla. Permite hacerlo no sólo en la intimidad sino además de forma anónima.

Los números efectivamente corroboran que la red se ha consolidado como un poderoso canal de distribución para el porno; según Ogi Ogas, coautor del libro A Billion Wicked Thoughts, cuyas conclusiones se basan en un amplio estudio estadístico sobre pornografía en Internet:

  • Entre julio de 2009 y julio de 2010 aproximadamente el 13% de las búsquedas en la red eran de corte erótico
  • En 2010 del millón de páginas más populares del mundo 42.337 estaban relacionadas con el sexo
  • Entre esas se encontraba y encuentra livejasmin.com la cual recibía 32 millones de visitas mensuales en el momento de hacer el estudio
  • En 1991 se publicaban unas 90 revistas porno en EE.UU. Hoy en día, el programa de filtrado de contenidos CYBERsitter bloquea más de 2,5 millones de sitios pornográficos (aunque no está claro cómo deciden que una web es un sitio para adultos)

Así que, a pesar de que puede parecer una afirmación exagerada, se sigue cumpliendo bastante la tan conocida frase de “internet is for porn” que apareció en sus primeros años. Sin embargo lo que pocos conocen es lo positivo que el porno, sobre todo como industria, ha aportado a la tecnología y especialmente a internet.

Lo que en la actualidad entendemos por pornografía nació con la llegada de la fotografía. En 1839 Louis Daguerre dió a conocer el daguerrotipo y pocos años después sólo en EE.UU amateurs y profesionales producian 3 millones de daguerrotipos pornográficos al año. De ahí en adelante la industria no dudó nunca en tirarse de cabeza a la piscina de nuevos inventos tecnológicos. Fueron de los primeros en ver el potencial del cinematógrafo, le dieron un empujón definitivo a las cintas de vídeo y a los reproductores de las mismas con la producción de títulos X en formato VHS -JVC, firmó acuerdos de exclusividad con las distribuidoras sobre las películas pornográficas, que hicieron de reclamo para los consumidores (“Garganta profunda” es un buen ejemplo), y también impulsaron a la hoy tan poderosa industria de la televisión por cable y satélite estadounidense. Todos los actores importantes del sector incluyeron películas porno en sus catálogos lo que desembocó en más altas y les generó pingües beneficios.

A tenor de lo descrito es fácil deducir cómo grandes y pequeños de la industria pornográfica encararon la aparición de internet: mientras otros se achantaron, ellos apostaron por ella desde su edad más temprana. Tras el anecdótico porno confeccionado con código ASCII y los grupos Usenet a los que los propios usuarios subían imágenes lujuriosas, llegó la World Wide Web a la que no tardaron en exprimir al máximo. Comenzaba la época dorada de la distribución pornográfica en la red.

Los sitios de imágenes hicieron de punta de lanza, webs llenas de instantáneas separadas en categorías (Gay, MILFs, Cheerleaders etc) para atacar nichos concretos de audiencia, lo mismo que tiempo después harían los grandes portales de contenidos genéricos. Rápidamente el volumen de sitios fue creciendo y se formó una industria porno nativa de Internet que, junto a otros grandes del sector hijos del VHS y las revistas de gran tirada, adoptaron tecnologías incipientes como el streaming, los sistemas de gestión de pagos mediante tarjetas de crédito o los chats en vivo.

Contaba Danni Ashe, pionera de la industria porno en Internet, que “a través de los años, hemos tenido que desarrollar una gran cantidad de tecnología para apoyar el negocio de Danni’s Hard Drive; tecnologías de streaming de vídeo, hosting, gestión de tarjetas de crédito, procesamiento, atención al cliente. Y todas estas cosas funcionan ahora tan bien que tienen valor para otras empresas y estamos empezando a comercializar estas tecnologías a otras empresas”.

Ashe y sus programadores empleados en Danni’s Hard Drive no fueron la excepción. Durante años los profesionales de otras muchas empresas porno de la red de todos los tamaños se dedicaron a perfeccionar diversos sistemas de distribución de contenidos, y también nacieron compañías cuyos objetivos eran cubrir las necesidades de la industria pornográfica ante las trabas que les ponían empresas y gobiernos.

Un caso notorio es el de Vivid Entertainment Group, una de las mayores productoras de contenidos para adultos de todos los tiempos que desde su incursión en Internet viene apoyando y mejorando toda clase de tecnologías. Una muestra que lo ilustra la encontramos en el acuerdo de exclusividad que firmaron en 2005 con Xobile, empresa subsidiaria de Broadcast Network Adult Entertainment, para lanzar el sistema Leapscan. Se trataba de un software para móviles con el que los usuarios podían obtener un pequeño vídeo de demostración de determinados DVDs porno en las mismas tiendas, sólo tenían que apuntar la cámara del dispositivo hacia el código de barras especial situado en la caja del DVD que les interesaba y acto seguido el programa lo interpretaba y lanzaba el navegador web del teléfono desde el que se visualizaba la vista previa de la peli almacenada en los servidores de Xobile. Es decir, ya en 2005 el sector del porno se puso a experimentar con los códigos QR de los que tanto se habla actualmente.

Mención aparte merece también Electronic Card Systems (ECS), empresa fundada a mediados de los 90 por Richard Gordon. Fue una de las primeras enfocadas en gestionar transacciones electrónicas realizadas con tarjetas de crédito, y a diferencia de los bancos que cobraban altas tasas sobre las transacciones realizadas en las webs que eran las grandes generadoras de contenidos de la época (pornográficas y de juego) al considerarlas de riesgo, ellos se inventaron varias fórmulas mediante las que reducir esos riesgos y poder cubrir las necesidades que tenía la industria pornográfica. ¿El resultado? ECS logró tener entre sus clientes a varios de los sitios más potentes. Se convirtieron en una de las compañías de más peso en el campo de las transacciones electrónicas jugando un papel importante en el nacimiento del comercio electrónico.

Estos y otros movimientos, como los relacionados con modelos de negocio y sistemas publicitarios, junto a la crisis de las punto com, hicieron que el ecosistema de la pornografía en Internet pareciera imparable. La red seguía adelante y ellos con ella, cada vez había más sitios, con más contenidos, tráfico y ganancias, lo que les alzó hasta la primera línea de la economía web.

Pero ya se sabe que nada es para siempre, menos aún en internet. Con el paso del tiempo, la red se hizo cada vez más masiva y nacieron nuevas empresas dedicadas a otras cosas más allá del porno como Facebook o MySpace ante las que la industria de los contenidos para adultos fue perdiendo fuelle.

Aunque lo anterior es cierto, también lo es que hoy por hoy el negocio del porno en Internet sigue teniendo un peso nada desdeñable ganado a pulso. Han sabido adaptarse a las nuevas tendencias que han ido surgiendo en la red y continúan haciéndolo porque como en cualquier otra industria la supervivencia les va en ello. Aparte de los sitios porno perfectamente ejecutados a nivel diseño, usabilidad y tecnología, los foros, las comunidades, el fenómeno del amateur, los youporns y demás, también nos encontramos con aplicaciones móviles para videochatear, otras que han hecho llegar el porno hasta las consolas (pronto Wii U incluida), o nuevos sitios que dicen que evolucionarán a un nuevo nivel la experiencia del consumo de pornografía en soportes tecnológicos.

En resumen, tenemos industria del porno para rato, de lo cual nos deberíamos alegrar, más allá de los aspectos negativos asociados al sector. A pesar de que actualmente ya no son una fuente de innovación comparable a la de antaño, es bastante incuestionable que la relación entre tecnología y pornografía genera más beneficios que perjuicios a ambos. Son un sector que impulsa tecnologías al adoptarlas antes que nadie, mejorarlas y popularizarlas, y que a diferencia de otras industrias, como la del cine a la que no le gusta nada lo de correr riesgos o perder el control sobre los sistemas de producción y distribución, la del porno no se echa para atrás ante nada -leyes restrictivas, presiones sociales, cambios de paradigma, etc- y no tiene problema en jugársela e innovar donde toque en cada momento.

[Imagen: altgenre]

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