Sobre la semana que un terremoto en Chile le cerró la boca a los periodistas “antitwitter”

En la madrugada del pasado sábado día 27 de febrero Chile era golpeado por la catástrofe en forma de terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter dejando tras de sí numerosas víctimas mortales, desaparecidos y desplazados. Una desgracia humana de grandes proporciones que nuevamente ha dejado ver el tremendo potencial que tiene uno de los servicio estrella de la actualidad: Twitter.
Durante los primeros momentos el “ecosistema Twitter” se puso en funcionamiento y empezó a informar minuto a minuto sobre el desagradable acontecimiento. La cobertura continuó con el paso de los días y la actividad de los usuarios dentro del sitio empezó a centrarse en ayudar a los damnificados proporcionando toda clase de información útil.
Mientras observaba (y participaba) este movimiento me vinieron así sin querer a la cabeza un par de posts que mi amigo y jefe Eduardo Arcos había escrito unos días atrás sobre un par de casos de periodistas (León Krauze y Ciro Gómez) que arremetieron de manera contundente contra Twitter argumentando cosas como que el servicio no es más que un cajón desastre lleno de chismes. Eduardo tumbó fácilmente todos los argumentos de estos periodistas centrándose en una idea básica que cualquier con dos dedos de frente puede ver: no hay que confundir la herramienta con las personas (millones) que la usan.

